dimecres, 27 de setembre del 2017

Sangriento atentado fascista contra ‘El Papus’


Sangriento atentado fascista contra ‘El Papus’




 

‘El Papus’. Revista satírica y neurasténica. Redacción, 11’40 de la mañana del 20 de septiembre de 1977. Barcelona, calle Tallers, número 77.

Rosa Lores, secretaria, recoge un maletín que entrega a Juan Peñalver, conserje. En ese mismo instante, éste estalla en sus manos Juan fallece en el acto, su cuerpo queda totalmente destrozado, Rosa sufre lesiones graves. Diecisiete personas más sufren heridas de consideración. El maletín es en realidad un paquete bomba que debía ser entregado en mano al director del semanario, Xavier Echarri.

El objetivo del ataque es atentar contra el consejo de redacción de la revista, que ocupa toda la primera planta del edificio junto a las publicaciones El Cuervo y Party, con las que comparte oficinas. Allí se ha concertado una reunión a la que debe asistir la totalidad del consejo de dirección junto al de su cabecera hermana, Barrabás fundada por su director junto al periodista Àlex Botines.


La ultraderechista triple A(Alianza Apostólica Anticomunista) se atribuye el atentado, imputado en medio del caos tras la muerte del dictador a la Hermandad Nacional de la Guardia de Franco y a una más desconocida Juventud Española en Pie (JEP).

¿Por qué era El Papus, un objetivo deseable?

Semanario de humor satírico publicado por Ediciones Amaika, cuatro años antes, el 20 de octubre de 1973, alentado por una sociedad que había encumbrado a revistas humorísticas como Hermano Lobo, la deportiva Barrabás o Por favor y su álter ego, Muchas gracias, El Papus era el objetivo perfecto para la entonces candente violencia de la extrema derecha.

Su portada, en cuatricromía, se centraba en un tema que en su interior abordaba temas de forma casi monográfica desde diferentes puntos de vista. En sus comienzos fueron temas generales como el consumo, la contaminación o los jóvenes, pero con el tiempo se fue politizando y radicalizando. Hábil, supo aprovechar la sed de erotismo de la sociedad española impuesta por una censura que monopolizaba el ‘debido respeto a la moral’ para ridiculizar los símbolos del franquismo.Su óptica era clara y contundente: ‘la del anarquismo’, subrayaban sus autores que junto a colaboradores entre los que figuraban, los escritores Antonio Franco, Joan de Sagarra, Vázquez Montalbán y Maruja Torres, y los dibujantes , Gin, Ivà, Já, L’Avi, García Lorente, Óscar, Vives, Fer, Manel, Ventura & Nieto , Rafael Ramos y Carlos Giménez, que firmaría la historieta protagonista del primer número tras el atentado, publicado el 8 de octubre, serían los artífices del éxito.

Convertida en un icono de la contestataria contracultura de los 70, su ‘mala baba contra el sistema’, constituía la principal razón por la que la adquirían el 65% de sus lectores, según los resultados de una encuesta de la época.

A día de hoy, todavía nadie ha sido condenado por el sangriento atentado. El proceso judicial duró seis años. La justicia ni siquiera consideró el ataque como un acto terrorista y tanto la muerte del conserje como las heridas graves con resultado de invalidez total de la secretaria fueron tramitados como accidentes laborales. Ni la Audiencia Nacional ni el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pasando por el Tribunal Supremo y el Constitucional, quisieron dictar una sentencia, por temor a que se desestabilizara la recién llegada democracia. La editorial no recibió indemnización alguna y al no ser reconocido como acto terrorista la muerte de Juan Peñalber y las heridas de Rosa Lores, que la dejaron incapacitada se declararon ‘accidente laboral’.

Nadie fue condenado.


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